Puesto de frontera nacional no protege a menores que cruzan solos. Existe tráfico laboral y sexual en bares
(Enrique Cúneo)
MILAGROS RODRÍGUEZ (CORRESPONSAL)
En Machala, capital de la provincia ecuatoriana de El Oro, ubicada a 90 km de la frontera con el Perú, (el menor a quien llamaremos) Agustín vende palta, limón y mango en el Mercado del Sur, uno de los tres principales centros de abastos de esta zona. Agustín tiene 14 años y dice que obtiene 140 dólares diarios, pero que todas sus ganancias se las entrega a la abuela.
‘La abuela’ es Regina Chumacero Ramos, quien no tiene afinidad sanguínea con él, pero le chupa la sangre. Chumacero admitió a este Diario que viajaba todos los días a Ecuador porque la economía en Tumbes es mala; y no tuvo vergüenza en confesar que llevaba 8 niños cada día al país vecino. “Pero no soy la única que lleva menores”, reveló la mujer, quien dice que los niños ya son conocidos en la ruta y nadie los interviene. Y es que los controles de migración dejan mucho que desear. El Comercio fue testigo de que, quien no tiene papeles, paga 5 o 10 dólares para la ‘colita’ (gaseosa) y está solucionado el problema.
TRÁFICO VERGONZOSO
En teoría, para ir a Ecuador basta con tener una Tarjeta Andina Migratoria (TAM) que otorga Migraciones del Perú; y luego, en el país del norte se sella el ingreso en tarjetas similares. Para que los menores de edad viajen tienen que estar sus padres, caso contrario deberán contar con un permiso notarial. Sin embargo, a pesar de estas normas binacionales y de los esfuerzos de Reniec por promover el DNI para infantes, en el 2010 se denunció la desaparición de 150 menores, y de ellos 135 fueron encontrados en bananeras y camaroneras, como mendigos, vendiendo golosinas y, lo peor, atendiendo en cantinas o night clubs.
En teoría, para ir a Ecuador basta con tener una Tarjeta Andina Migratoria (TAM) que otorga Migraciones del Perú; y luego, en el país del norte se sella el ingreso en tarjetas similares. Para que los menores de edad viajen tienen que estar sus padres, caso contrario deberán contar con un permiso notarial. Sin embargo, a pesar de estas normas binacionales y de los esfuerzos de Reniec por promover el DNI para infantes, en el 2010 se denunció la desaparición de 150 menores, y de ellos 135 fueron encontrados en bananeras y camaroneras, como mendigos, vendiendo golosinas y, lo peor, atendiendo en cantinas o night clubs.