Fuentes de la legación diplomática explicaron que nunca se ha
pensado, pese a la especulación de los medios, en ayudar a huir al
australiano.
La embajada, situada en el primer piso de un edificio del lujoso barrio de Knightsbridge de la capital británica, a pocos metros de los grandes almacenes Harrods, ha visto alterada su rutina por los más de 20 policías británicos que la vigilan, los manifestantes, los curiosos y el propio Assange que ocupa una de sus ocho habitaciones.
Incluso se ha tenido que contratar el servicio de una empresa de seguridad para proteger al fundador de WikiLeaks y a sus propios trabajadores.
"Hemos recibido muchas muestras de apoyo, pero también amenazas", explicaron personas que conviven a diario en la legación con Assange, quien puede recibir visitas, aunque su número está limitado.
Fuente: El Telégrafo
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